sábado, 23 de febrero de 2013

"La vida es bella, compártela"

"Compártela", esa frase retumbaba día y noche en la cabeza de una niña normal, y decidió hacerla caso. Su amiga tenia una mala enfermedad: Leucemia, que es un cáncer de la médula espinal; para quitarte esa enfermedad una persona de tu mismo grupo sanguíneo te da un trozo de su médula, le quitan a la persona enferma la suya y le dan un trozo del donante. Mi amiga no encontraba donante de médula espinal no porque nadie quiera dársela, nadie coincidía con su tipo de sangre, excepto una persona. Pero no era una operación segura, porque el posible donante era menor, tenía 14 años, por lo que necesitaba la autorización de sus padres, bueno madre, su padre había muerto por cáncer de pulmón, y la pobre niña ya había soportado duramente una muerte de un ser querido, no quería soportar, otra la de su amiga, por eso se presento como donante, tuvo un gran debate con su madre, porque no quería perder a su familia. Día y noche la palabra le rondaba por la cabeza: "Compártela... Compártela". Era como una voz fría, seca. No para de decir esa simple palabra. La madre se dio cuenta que su hija solo tenia a una única persona externa a su familia, su amiga Luce, y por desgracia tenía cáncer y accedió a que se operara. Lo malo de ese remedio es que te quitan el trozo de médula solo con anestesia local y se nota la presión, digamos que no es una operación muy agradable.
Ahora mismo estoy en el hospital central de Estados Unidos, apunto de entrar a quirófano para que me quiten un trozo de médula espinal. Estoy compartiendo la vida y ahora en mi cabeza esta la misma voz pero diferente palabra:"Te quiero hija, has hecho lo correcto. Estoy muy orgulloso de ti". En este momento se que he acertado.




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